La busqueda
Yo pienso en ti
cuando me ahoga la angustia
y me aflige en el desvelo,
y cual si fuera un niño,
brotan de mí unas perlas
que oscurecen mi cielo.
Y pienso en ti
en la paz y el sosiego
y en calma piadosa
que tranquiliza mi ego.
Y pienso en ti
cuando el cuerpo convulso
de apetitos sensuales
necesita el estímulo
de caricia amorosa,
con palabras fervientes
y sonrisas rituales.
Y pienso en ti
soñando en tu sonrisa
que desvela mi velo
y que emana un aliento
que es mi aliento y mi cielo.
Hernán López