La busqueda
No es –bonita- la palabra propia
que describe tu encanto femenino,
pero es –bella- la presencia tuya;
yo hasta capto la magia de tu sino.
Tienes luz en tu mirar divino
con esa paz, angelical, de arcángel,
y en inocente rictus de tus labios
guardas tú la sonrisa inmaculada
que derrite mi ser hasta la nada.
Me he llegado a creer al desbarate
después de verte y al sentir
tu ausencia,
que no es solo tu física presencia,
sino es el aura que irradia tu vibrar
de una frecuencia
que mi vibrar se envolvió en ti
como gemelas almas
en rítmica cadencia.
Te cruzaste en mi meta peregrina
y no te irás sin saber que he desnudado el alma de tu ser,
-valor preciado-
es tuyo mi p o e m a y lo soy tuyo.
En mi ruta, eres el fin de mi buscar,
eres mi Luz y eres mi paz y mi vibrar,
-y eres mi todo-.
Hernán López